Oración por la enfermedad – Mons. Bernardo Alvarez Alfonso

Dios Todopoderoso, que infundiste al diácono San Vicente el espíritu de fortaleza, que le hizo ministro fiel en tu servicio y vencedor valiente en el martirio. Te damos gracias porque hace cuatrocientos años, en tu providencia amorosa, te serviste de San Vicente como protector frente a la enfermedad de la peste que amenazó a nuestro pueblo.

Padre Santo, confiados en tu amor misericordioso, igual que nuestros antepasados a lo largo de cuatro siglos, por intercesión de San Vicente, te suplicamos nos protejas de los males que nos amenazan en nuestro tiempo. Líbranos del poder del pecado que nos hace sordos de tu Palabra y nos arrastra a vivir al margen de tus mandamientos, y que nos hace egoístas e indiferentes ante el sufrimiento de los demás.

Danos la salud del alma y del cuerpo para que, a ejemplo de San Vicente, podamos amarte con un corazón limpio y servir al prójimo con diligencia y generosidad. Te pedimos por quienes son víctimas de las guerras, el terrorismo y la violencia. Ten compasión de quienes se sienten solos y desamparados, de los que sufren a causa de las enfermedades, de la pobreza y el hambre. A todos nosotros danos un corazón grande para amar y para estar siempre disponibles e ir en ayuda de quienes nos necesitan compartiendo con ellos nuestros bienes.

Dios de bondad, fuente de todo bien, por los méritos e intercesión de San Vicente, protege a todas las familias para que sean verdaderas iglesias domésticas, en las que se custodie el tesoro de la vida y de la fe, y donde se enseñe y practique el amor fraterno, ilumina a nuestras autoridades para que acierten en sus decisiones y promuevan los valores morales y sociales, ayúdales a trabajar por el progreso material y espiritual el de todos, especialmente de los más pobres y necesitados. Ayuda a todos los católicos a ser sal y luz para los demás, que seamos auténticos testigos de Cristo en todas las facetas de nuestra vida, siendo instrumentos de paz, de alegría y de esperanza para todos.

Padre nuestro, atráenos hacia Cristo, Nuestro Señor y Salvador…. guiados por su ejemplo y con la ayuda de su intercesión, caminemos juntos hacia Ti en la unidad del Espíritu Santo.

AMÉN.