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Quien conozca esta doctrina, que la conserve con fidelidad – San Luis María de Montfort

“Si el Espíritu Santo ha plantado en ti el verdadero árbol de la vida, o sea, la devoción a María que acabo de explicarte, tienes que poner el mayor empeño en cultivarlo para que de fruto oportuno”.

“Alma predestinada, te aseguro que, si cultivas así el árbol de la vida recién plantado en ti por el Espíritu Santo, en breve crecerá tanto que las aves del cielo vendrán a morar en él. Será tan perfecto que dará a su tiempo el fruto de honor y de gracia, el amable y adorable Jesús, que es y será siempre el único fruto de María”.

“¡Feliz el alma en quien ha sido plantado el árbol de la vida que es María! ¡Más feliz aquella en quien pueda crecer y florecer! ¡Más feliz aún aquella en quien puede dar fruto y lo conserva hasta la muerte y por los siglos de los siglos! Amén”.