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Un impulso del corazón – Santa Teresa de Lisieux

“La santidad no consiste en tal o cual práctica, sino en una disposición del corazón (del alma) que nos hace humildes y pequeños en los brazos de Dios, conscientes de nuestra nonada y confiados hasta la audacia en la bondad del Padre.”

“Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegrías.”

“Con la práctica fiel de las virtudes más humildes y sencillas, has hecho Madre mía, visible a todos el camino recto del Cielo.”

“Pido a Jesús que me atraiga a las llamas de su amor, que me una tan estrechamente a sí, que sea Él quien viva y obre en mí”.

“Vuestro amor me previno desde la infancia, creció conmigo, y ahora es un abismo cuya profundidad me es imposible medir”.

“Me preguntas por un método para alcanzar la perfección. Yo conozco el amor _ y solo el amor”.

“El amor puede hacer todas las cosas”.

“Solo cuenta el amor y la obediencia”.