Menu

Dar fruto a su debido tiempo – Beato Carlos de Foucauld (1858-1916)

«Dichoso el hombre que… medita la Ley día y noche. Será como un árbol plantado cerca la corriente, que da fruto a su debido tiempo» (Salmo 1,1-3). Dios mío, tú me dices que seré dichoso, dichoso de la verdadera felicidad, dichoso el último día…, que a pesar de ser tan miserable, soy como una palmera plantada al borde de las aguas vivas, de las aguas vivas de la voluntad divina, del amor divino, de la gracia…, y que daré fruto a su debido tiempo. Dígnate consolarme, me siento sin fruto, me siento sin obras buenas, me digo: me convertí hace once años, y ¿qué he hecho? ¿Cuáles son las obras de los santos y cuáles las mías? Veo mis manos totalmente vacías de bien.

Te dignas consolarme: «Tú darás fruto a su debido tiempo» me dices… ¿Cuál es ese tiempo? El tiempo de todos es la hora del juicio: me permitirás que si persisto en la buena voluntad y la lucha, a pesar de verme tan pobre, daré frutos en esta última hora.