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Si es que acaso me conoces…

Dios mío tantos amores en éste mundo, nada como Tú amor, manso y humilde en Tú contemplación silenciosa.
Mí Señor, Dios Hijo, Amor como el de Dios, Amor, como el Corazón de una Madre.
Jesús, amor del más puro,  para el corazón marchito de éstos amores mundanos.
Infinito Amor, Corazón de Tú Corazón,  mirando a Tú amada Madre en la Cruz.
Eres mi todo, para ser feliz, mi todo,  para consolarme, mi todo,  para protegerme, mi todo,  compañero en el camino.
Donde hay tanto amor a los orgullos, a las vanidad, tantos amores falsos.
Nunca como el Túyo, como ése Amor que has dado a Tús ovejitas, en silencio y con sangre.
Amor de los amores, mi Dios,  mi todo, despierta mi alma, no me dejes antes Tus ojos tibia y con una luz gris; enciéndeme como un farolito ante la majestuosidad de las estrellas. Acuérdate de mí,  Jesús, si es que acaso me conoces…