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Mensaje del 2 de junio de 2017 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina

“Queridos hijos, como en otros lugares donde he venido, también aquí los llamo a la oración. Oren por aquellos que no conocen a mi Hijo, por aquellos que no han conocido el amor de Dios; contra el pecado; por los consagrados: por aquellos que mi Hijo ha llamado a tener amor y espíritu de fortaleza para ustedes y para la Iglesia. Oren a mi Hijo, y el amor que experimentan por Su cercanía, les dará fuerza y los dispondrá para las obras de amor que ustedes harán en su Nombre. Hijos míos, estén preparados: ¡este tiempo es un momento crucial! Por eso yo los llamo nuevamente a la fe y a la esperanza. Les muestro el camino a seguir: el de las palabras del Evangelio. Apóstoles de mi amor, el mundo tiene mucha necesidad de sus manos alzadas al Cielo, hacia mi Hijo y hacia el Padre Celestial. Es necesaria mucha humildad y pureza de corazón. Confíen en mi Hijo y sepan ustedes que siempre pueden ser mejores. Mi Corazón materno desea que ustedes, apóstoles de mi amor, sean pequeñas luces del mundo; que iluminen allí donde las tinieblas desean reinar: que con su oración y amor muestren el camino correcto, y salven almas. Yo estoy con ustedes. ¡Les doy las gracias!”