¿Me salvaré o no me salvaré? Padre Mariano de Blas, L.C.

¿Me salvaré o no me salvaré? Esta es la pregunta que se hunde en la conciencia como una espada afilada; es lo único que importa; importa ganarlo aún a costa de perder todo lo demás; todo el resto, sin la salvación, es nada. Pero la lógica se muere cuando se aplica a esta realidad, porque lo lógico debería ser aborrecer lo que roba y mata la salvación; lo lógico debería ser matarse por lo que me lleva a dicha salvación.

Mas la realidad desmiente a esa lógica: El otro mundo pondrá al descubierto la desgracia de miles que se taparon los oídos a toda sugerencia de conversión. Dinero, placer, libertinaje, eran la trilogía del éxito.

Dios era farsa, idiotez y pamplina, alimento de viejas y beatas. Mudos están, mudos de horror ante el que oyó todos sus improperios: Ahora le toca a Él decir la última palabra, palabra de condenación. Quizás ni sea necesario pronunciarla; una mirada basta para callarlos para siempre y lanzarlos al abismo.

Debes considerarte capaz de todas las aberraciones; por eso invoca hoy y siempre a la Divina Misericordia para que se digne perdonarte, de lo contrario, estarás eternamente perdido. La Cruz del Calvario es el faro que guiará tu nave al puerto de abrigo de la vida eterna.